En una casa donde vivían una niña llamada Lorena, un niña llamada Ana, su madre Sara y su padre Lorenzo, una noche desde que se acostaron las niñas y sus padres se quedaron viendo la tele en el salón, los niños en su habitación sintieron un crujido pero después descubrieron que solo era la puerta y se durmieron. Esa noche Ana soñó que había una casa encantada en el pueblo, y como era el día de Halloween, fue allí a pedir caramelos con su hermana y … ¡Se llevaron un buen susto!
En vez de abrirles la puerta un hombre se la abrió un fantasma, y ellos al ver que era un fantasma salieron corriendo.
El fantasma envió tras ellos unos aterradores fantasmas dráculas y como Lorena y Ana sabían que los fantasmas desaparecían al mojarse con agua, fueron corriendo hasta la fuente del pueblo y fue allí donde les arrojaron unas botellas llenas de agua. No era un agua normal ¡era un agua inflamable! ya que en la noche de Halloween el agua de esa fuente se volvía inflamable por el efecto de la Luna. Entonces él y su hermana se pusieron a gritar de contentos porque habían conseguido librarse de los fantasmas.
La madre de Ana entró en la habitación al sentirlo gritar y lo despertó. Le dijo que todo había sido un sueño y que no se preocupase; Diego le dio un besó y se volvió a dormir tranquilo.
FIN
Autora: Eva García Álvarez
LA NOCHE DE BRUJAS EN COAÑA
ResponderEliminarLa tan esperada noche de halloween por fin había llegado, los niños se disponían a salir con sus dulces para luego reunirse a contar cuentos de terror. Pero esta vez algo especial sucedería.
En el colegio de Jarrio, en el lugar habitual y uno de ellos dijo: Por que no vamos al Pico de Jarrio. Una montaña, afueras de los pueblo, todos trataban de ocultar su temor.
En el lugar, la calma era tan profunda que imponía silencio. Los niños comenzaron a llegar y se sentaron formando un corro alrededor de las calabazas que alumbraba sólo sus caras.
El mayor de ellos comenzó a contar la leyenda de la cueva:
- Se dice que en este lugar fueron sepultadas tres brujas y que a partir de ese momento todos los años en la noche de halloween todas las brujas que habían sepultado salen al exterior.
¿Pero... quién está haciendo ruidos? ¿Hay alguien escondido?
¡ Los niños se tomaron instintivamente de las manos !
¡Las calabazas del suelo estaban apagándose y el viento comenzó a soplar! ¡La luna se veía más grande y tenebrosa!
De repente una de las brujas salió armada con una escoba y los mató a escobazos.
Autor: Rubén Méndez Suárez