LA NOCHE DE BRUJAS EN COAÑA
La tan esperada noche de Halloween por fin había llegado, los niños se disponían a salir con sus dulces para luego reunirse a contar cuentos de terror, pero esta vez algo especial sucedería.
En el colegio de Jarrio, en el lugar habitual, lo harían en la cueva del pico del Jarrio, una montaña en las afueras del pueblo, todos estaban nerviosos pero trataban de ocultar su temor.
En el lugar la calma era tan profunda que imponía silencio. Los niños comenzaron a llegar y se sentaron formando un corro alrededor de las calabazas que alumbraba solo sus caras.
El mayor de ellos comenzó a contar la leyenda de la cueva:
- Se dice que en este lugar fueron sepultadas tres brujas y que a partir de ese momento todos los años en la noche de Halloween todas las brujas que habían sepultado salen al exterior.
¿Pero... quién está haciendo ruidos? ¿Hay alguien escondido?
¡ Los niños se tomaron instintivamente de las manos !
¡Las calabazas del suelo estaban apagándose y el viento comenzó a soplar! ¡La Luna se veía más grande y tenebrosa!
De repente una de las brujas salió armada con una escoba y los mató a escobazos.
Rubén Méndez Suárez (6º curso)
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